dreamstime_xs_10219746_300El Decreto 633/2018 reinstauró la contribución patronal por tareas insalubres y/ o causantes de agotamiento y/o vejez prematura y/o para las tareas que fuesen penosas, que se remontaba a los orígenes del sistema previsional (década del 40´) y que había sido dejada sin efecto en la década del 80´ por la ley 22.293.

La misma es del 2% de los salarios de los trabajadores y se debe pagar a partir de octubre de 2018, esto es, con los salarios que se devengan en septiembre del mismo año.

Los fundamentos que se esgrimen en la norma para crear esta nueva imposición son dos: uno, que no es una novedad ya que se relaciona con la sustentabilidad del sistema, que está escaso de recursos. Este es un problema endémico y un 2% adicional luce insignificante frente al enorme desfasaje económico-financiero del sistema que no se soluciona con el dictado de normas de dudosa constitucionalidad.

El otro argumento es que, como los empleadores vieron reducidas progresivamente sus contribuciones a raíz del dictado de la ley 27.340[1]  de impuesto a las ganancias, no sufrirían un perjuicio. Ello no es así ya que, en los hechos, y en el mejor de los casos se licua el supuesto beneficio, e incluso podría constituir una carga adicional, ya que la alícuota pasa del 20,70% en el año 2108, al 19,5% desde el 1 de enero de 2022 (arts.165 y ss).

 

[1] B.O. 29/12/2017.

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