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ARTÍCULO DEL DR. RICARDO A. FOGLIA PARA LA REVISTA DERECHO LABORAL: Las obligaciones concurrentes y su incidencia en el derecho del trabajo

octubre 2nd, 2017 Por

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TEMA: El Código Civil y Comercial introduce a las obligaciones concurrentes que son aquellas que reconocen diferentes causas. De acuerdo con el articulo  1753 del Código Civil y Comercial de la Nación, si el trabajador causa un daño a un tercero y el empleados paga el mismo, puede demandar al trabajador solicitándole el reintegro de la suma que hubiere pagado. En el caso que se tetara de una actividad riesgosa o peligrosa solo responde el empleador (Art.  1758 Cod. Civil y Comercial)

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ARTÍCULO DEL DR. RICARDO A. FOGLIA PARA LA LEY: La injuria laboral del trabajador

septiembre 19th, 2017 Por

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El Dr. Ricardo Foglia comenta un fallo de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo que considero que era injustificado el despido de un trabajador que había colocado un cartel en la empresa y a la vista de los empleados, con caricaturas de su jefe.

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Artículo del DR. RICARDO FOGLIA para el Diario de Doctrina y Jurisprudencia

agosto 14th, 2017 Por

La aplicación territorial de la ley 27.348 al ámbito de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y algunas observaciones constitucionales

 

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Nota Publicada por La Nación del Dr Ricardo A. Foglia: ¿Quién debe hacerse cargo de los daños en el trayecto?

julio 31st, 2017 Por

 gratificacionesLos accidentes de trabajo in itinere (en el camino) son aquellos que sufre el trabajador en el trayecto entre su domicilio y el lugar de trabajo.

No estaban contemplados por la ley de accidentes del trabajo del año 1915 (ley 9688) y su reparación a cargo del empleador fue introducida por la jurisprudencia de la década del 50´, al interpretar que el término “en ocasión” del trabajo usado por la ley para definir a los accidentes laborales. Luego, en el año 1960 (ley N° 15.448) fueron expresamente incluidos en la ley.

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Cita al Dr. Ricardo Foglia (hijo.) en LA NACIÓN: Por la ola de juicios, los tribunales laborales están colapsados

junio 21st, 2017 Por

2474229h350Una recorrida por fueros de la Capital deja a la vista problemas edilicios, de higiene, atraso tecnológico y seguridad; en 2016 recibieron 120.000 demandas y sólo pueden tratar 35.000 al año

Fuentes oficiales dicen que en la Argentina hubo 120.000 juicios laborales en 2016, que se sumaron a los 340.000 en trámite, cuando los tribunales tienen capacidad para tratar sólamente 35.000 por año. Los fueros laborales están colapsados, sí, pero no es su único problema. Una recorrida por los tribunales deja ver que los juzgados trabajan en salas de pocos metros, sin ventilación, sin buena luz, con expedientes en cada rincón, muchos en el piso, y con suciedad a la vista.

La paradoja es que, justamente, en el ámbito de la justicia laboral la gente trabaja sin las más mínimas y básicas normas de seguridad e higiene, aquellas que, si no se cumplen, llevan a que se cierre una empresa después de una inspección.

“Hoy, cuando está en plena discusión cómo cuidar a la gente en el trabajo, los tribunales laborales son una verdadera muestra de lo que no se debe hacer. El personal trabaja en oficinas que no pasarían una inspección de Seguridad e Higiene de la ART ni de la autoridad gubernamental”, dice el abogado laboralista Juan Carlos Cerutti.

“Si bien la ley de seguridad e higiene en el trabajo data de 1972 (la N° 19.587), ha tenido varias y profundas modificaciones. La Superintendencia de Riesgos del Trabajo tiene manuales y recomendaciones para todos. Por cierto, los edificios de los tribunales laborales porteños no las cumplen”. Allí, a simple vista se pueden observar desperfectos en el piso y las escaleras, y deficientes instalaciones contra incendios. Tampoco se mantienen los pasillos libres de obstáculos y hay muchas otras fallas de seguridad e higiene. ¿Una de las peores? El hacinamiento.

Cada día laborable, miles de personas recorren los pequeños pasillos de los tribunales y para cada trámite deben hacer una larga cola. Para empezar, sólo para tomar el ascensor, la fila puede dar vuelta la cuadra.

“No es como en las películas”, dice el abogado Ricardo Foglia (h.), que aclara que hay mucho papel implicado en cada una de las instancias. “Todos los procedimientos de los juicios están determinados y son largos. Comienzan con una carta documento por un despido, por ejemplo. Se pasa por el Servicio de Conciliación Laboral (Seclo), una instancia de mediación obligatoria en la Capital Federal, y si no hay acuerdo se presenta la demanda escrita ante la Cámara Nacional de Apelaciones, donde se sortea un juzgado, que a su vez emite una cedula de notificacion a la parte demandada con los plazos para contestar la demanda.

Luego se producen las pruebas y testimonios e intervienen los peritos contables o médicos; se fijan audiencias de conciliación y testimoniales; declaran los testigos; se realizan pruebas de oficio (con pedido de informes a un hospital, por ejemplo); se presenta un alegato y luego el juez de primera instancia dicta su sentencia”. A este extenso proceso, casi kafkiano, se le suma un procedimiento en la Cámara de Apelaciones y una segunda instancia. De no resolverse, el caso puede llegar a la Corte Suprema.

Los jueces, por su parte, trabajan en pequeños escritorios con pocas comodidades, tienen falta de conectividad y además luchan contra un sistema informático de gestión, el LEX100, que declaran “poco eficaz” y que “hace nuestra tarea mucho mas lenta”.

Será por eso que los dichos del presidente Mauricio Macri sobre “la mafia de juicios laborales”, una presunta asociación ilícita entre estudios laboralistas y un grupo de jueces, cayeron muy mal entre los magistrados y trabajadores del fuero laboral y se refieren a la situación como “desagradable y dolorosa porque coloca a todos los jueces en un estado de sospecha”, dice uno de ellos, que no quiere ser nombrado.

Desde el Ministerio de Justicia respaldaron los dichos del Presidente. Dijeron a LA NACION que “el fuero laboral tiene que trabajar bien”. También adhirieron a las afirmaciones de Macri los industriales de la provincia de Buenos Aires, que presentaron casos de la “mafia de los juicios laborales que llegan a provocar el cierre de fábricas”; entidades empresarias como IDEA, la UIA y la Sociedad Rural Argentina, entre otras.

Ayer se sumó la Cámara Argentina de la Construcción, que expresó que “eliminar la informalidad, desalentar la industria del juicio y poner al trabajador en un rol productivo es fundamental para fomentar el progreso argentino”.

 

Acusan de fraude a varios abogados

El fiscal de la justicia cordobesa Enrique Gavier pidió ayer la elevación a juicio de la causa por presuntos fraudes a Aseguradoras de Riesgos de Trabajo (ART) mediante la simulación de discapacidades por enfermedades y accidentes laborales en la que están imputados 5 médicos, 2 abogados y 2 empleados hospitalarios.

Según fuentes judiciales, los imputados están acusados de consumar falsedades documentales y fraudes procesales que causaron un grave perjuicio a las ART Liberty, Consolidar, Berkley International y Prevención, hechos ocurridos de 2008 hasta el 12 de agosto de 2010.

 

Fuente: Paula Urien, publicado por La Nación edición impresa bajo el título “Por la ola de juicios, los tribunales laborales están colapsados“, el día 17 de Junio de 2017.

Cita a Ricardo Foglia en LA NACIÓN: El empleo en negro es el principal problema en un fuero colapsado

junio 14th, 2017 Por

paritariasEl 33% de los asalariados no están registrados y esta informalidad se paga al momento de la desvinculación. El empleo “en negro” es uno de los mayores desafíos que tiene la actual cartera laboral y que también tuvo la anterior.

“Según mi experiencia, la falta de registración total o parcial es la mayor fuente de conflicto”, dice el juez y vicepresidente de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo Mario Fera.

En general la situación se lleva a juicio después de una desvinculación o despido. En caso de probarse la irregularidad, la ley penaliza con la multa de una indemnización agravada, que puede llegar al doble de la que le correspondería al trabajador en caso de estar bien registrado. “Si se suma una intimación al empleador para que pague la totalidad del dinero adeudado, se eleva un 50% más. Pero no termina ahí. Los juicios pueden durar entre tres y cinco años, y entonces en concepto de intereses lo que tiene que pagar se puede volver a duplicar. Hay un exceso de sanciones que se acumulan”, dice Fera. Como conclusión, una indemnización normal de 100 pesos (como ejemplo) puede llegar a los $ 500 si se suman todos los agregados.

¿Por qué se arriesga el empleador a esta situación? En algunos casos, sobre todo en las empresas más pequeñas, por desconocimiento sobre qué es salario y qué no lo es, lo que lleva a un mal registro. En otros, para evadir los elevados costos laborales que hacen que para un sueldo convenido de $ 100 el empleador tenga que pagar $ 160 y el empleado reciba en el bolsillo $ 80. Un pacto que parece en beneficio mutuo, pero que no lo es.

En el ámbito de la Capital Federal funciona el Servicio de Conciliación Laboral (Seclo), pero que necesita más protagonismo para aliviar a los 80 tribunales laborales que reciben más de 100 expedientes cada uno por mes. Además de estar sobrepasados, actualmente hay 32 de ellos que no tienen un juez titular, una situación irregular que viene de arrastre desde hace alrededor de seis años, según comenta el ex presidente del Consejo de la Magistratura de la Nación.

Por otro lado, las leyes argentinas son complejas, se superponen y hay fallos encontrados que abren la ventana a la litigiosidad. “Una de las razones por las cuales se ha incrementado paulatina, pero sostenidamente la litigiosidad es por la desactualización y poca calidad técnica de las normas laborales vigentes en la Argentina, y en particular, de la ley de contrato de trabajo, que data en su aspecto medular del año 1974”, explica el abogado laboralista Ricardo Foglia.

Concuerda Fera en que se refiere a la necesidad de “leyes claras y bien redactadas, que no den lugar a interpretaciones diferentes, otra de las razones de la litigiosidad”.

“Como ejemplo de la confusión reinante -dice Foglia-, en una cuestión tan sencilla como cuánto tiene que pagar el empleador y cuánto tiene que cobrar el trabajador en caso de despido, debido a la imperfección de la norma y las nuevas formas de retribución no reguladas (bonos, auto de la compañía, uso del celular, etc.), se da lugar a qué se entiende por remuneración, qué es mensual, qué es normal y habitual, que son los módulos del cálculo que la ley había establecido en su momento.

“Esto da lugar a una multiplicidad de criterios que tornan algo que debería ser muy simple en confuso. El sistema normativo desactualizado y con normas de baja calidad es una fuente de controversias que no son buenas ni para trabajador ni el empleador ni para la sociedad”, finaliza.

Tribunales en problemas

32

Son los jueces que faltan nombrar

Sólo en la CABA hay 80 tribunales laborales. Reciben más de 100 expedientes por mes, el doble de su capacidad

33%

Son los asalariados sin registrar

La mayoría de demandas son por la indemnización de trabajadores sin aportes

6

Son los años que puede durar un juicio

Y el monto final se llega a duplicar por los intereses

 

Fuente: Paula Urien, publicado por La Nación edición impresa bajo el título “El empleo en negro es el principal problema en un fuero colapsado“, el día 13 de Junio de 2017.

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