El deber del trabajador de no afectar al competidor de su empleador

I. El deber de buena fe
La exigencia de una competencia leal entre las personas humanas o jurídicas, públicas o privadas que participen en el mercado negocial establecido por el dec. 274/2019 (1) es una derivación del principio de buena fe.

Respecto de este cabe señalar que presenta dos facetas.

Una como principio general de obrar en todas las relaciones humanas, ya que, conforme señala Díez Picazo “…todas las personas, todos los miembros de una comunidad jurídica deben comportarse de buena fe en sus recíprocas relaciones. Lo que significa varias cosas: que deben adoptar un comportamiento leal en toda la fase previa a la constitución de tales relaciones (diligencia in contraendo); y que deben también comportarse lealmente en el desenvolvimiento de las relaciones jurídicas ya constituidas entre ellos. Este deber de comportarse según la buena fe se proyecta a su vez en dos direcciones en que se diversifican todas las relaciones jurídicas: derechos y deberes. Los derechos deben ejercitarse de buena fe; las obligaciones tienen que cumplirse de buena fe” (2).

En este sentido el art. 9º del Cód. Civ. y Com. señala que “Los derechos deben ser ejercidos de buena fe”. Este principio general de buena fe tiene tres derivaciones principales que también son reglas generales de derecho.

a) la veda al detraimiento de derechos, es decir la fulminación del uso abusivo de los derechos prohibido por los arts. 10, 11 y 14 del Cód. Civ. y Com. (3).

b) la simulación ilícita nulificada por el art. 334 del Cód. Civ. y Com. (5).

c) la contradicción entre los propios actos (6).

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Fuente: La Ley, Competencia desleal Análisis del Decreto 274/2019, Articulo del Dr. Ricardo Arturo Foglia. en la pagina 549.

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